Un pedacito de Oaxaca
en tus manos
Todavía huele a camino. A barro recién trabajado, a copal quemándose despacito, a carretera entre cerros. Lo que tienes entre las manos pasó por cuatro cuatro comunidades antes de llegar a ti. Y cada una dejó algo suyo adentro, no hablamos de un ingrediente ni una materia prima, sino una forma de trabajar y una nueva manera de entender el significado de ofrecer algo.
Qué contiene tu Kit
Cada pieza tiene su propio origen, su propio pueblo y sus propias manos detrás.
Savia solidificada, de aroma profundo y ceremonial.
Orgánicos, libres de carbón, formados uno por uno a mano en la sierra sur.
Un atado de hojas secas, amarrado con hilo, para barrer energías y abrir tu espacio.
Fáciles de encender, para quemar tu resina.
Para que enciendas tu copalera sin quemarte los dedos. Lo decimos por experiencia.
Sin adhesivos, doblado con cuidado. El cariño empieza desde afuera.
Esos cacahuatitos que protegen tu kit están hechos resinas de maíz. Se deshacen en agua o van directo a tu composta. No los tires, dáselos a tus plantas.
Te explicamos un poquito de quiénes somos y por qué hacemos esto.
Y luego está la pieza principal. La que cambia según el kit que elegiste.
¿Cuál Copalera elegiste?
Copalera | Barro Negro |
Origen | San Bartolo Coyotepec |
Trabajo | Esculpida a mano, bruñida con cuarzo |
Carácter | Oscura, serena, con un brillo que parece venir de adentro |
Copalera | Barro Natural |
Origen | Santa María Atzompa |
Trabajo | Formada a mano, de tono cálido y terroso |
Carácter | Clara, sencilla, con la textura honesta del barro crudo |
Los dos kits comparten todo lo demás. Lo único que cambia es la copalera y el pueblo que la vio nacer.
El viaje que hizo tu Kit para llegar hasta tí
Nos tomó 2 meses recorrer comunidades por Oaxaca y reunir todas las piezas de tu kit. No había un itinerario, tampoco prisa, solo la certeza de que lo que queríamos crear tenía que venir de lugares reales.
Pensábamos que íbamos a recibir cosas. Y sí, recibimos resina, conos, barro negro, barro natural. Pero lo que nadie nos dijo es que cada comunidad nos iba a dejar asomarnos a su vida por un rato.
Fuimos a recolectar tus objetos y Oaxaca nos dio algo mucho más difícil de empacar: aprendizaje, presencia y generosidad.
Primer Destino: San Martín Tilcajete
El transporte nos dejó en la entrada del pueblo y alguien pasó por nosotras para al taller. La abuela Nachita sabe hacer desayunos. Platicamos sobre tonás y nahuales y de cómo se vive en la comunidad. Fue ahí que llegó tu Resina de Copal. Nos explicaron cómo se saca del árbol, cómo se seca, y lo que recorre antes de que puedas quemarla.
San Martín es tierra de alebrijes tallados del mismo árbol que le da la resina a tu kit. Ellos limpian sus espacios con esa resina desde mucho antes de que alguien le llamara "wellness". Ese conocimiento sigue pasando por generaciones y se practica con respeto en San Martín.
Ahí celebramos el cumpleaños del maestro artesano. Cada invitado llegó con flores en vez de regalos, y todas se fueron directo al altar de la casa. Bailamos con la familia, de hecho fuimos parte de su familia por un ratito.
Por eso, en nombre de Xhaman y ahora también de tí, quisimos seguir siendo parte de ellos y donamos a su fundación de reforestación del árbol de copal por medio de tu kit. Porque si vamos a recibir algo de la tierra, a la tierra le devolvemos.
Segundo Destino: San Sebastián Río Hondo
Llegamos al siguiente destino casi al oscurecer y nos esperaba una ceremonia. Honramos a quienes ya se fueron utilizando los 4 elementos: flores en el lago, mezcal enterrado en la tierra, hierbas quemadas mientras el humo subía. La tía más sabia nos bendijo antes de cenar.
Después de la cena vinieron las pláticas largas y el mezcal compartido. Nos hicieron sentir parte de su hogar. En algún momento nos dimos cuenta que era tarde y el transporte ya no pasaría. Esa noche nos quedamos ahí. No estaba en el plan, pero Oaxaca estaba decidiendo por nosotras, y elegimos aceptarlo.
Despertamos con olor a quesadillas con epazote y café de olla. Y así fue que llegaron los Conos de Copal que San Sebastián nos entregó para seguir el camino.
Tercer Destino: San Bartolo Coyotepec
Llegamos a San Bartolo cerca del medio día y la familia de artesanos nos recibió con mezcal desde la puerta. San Bartolo es tierra de barro negro. Apenas llegas, algo en el ambiente cambia: es más quieto, sin apuros.
Ahí conocimos la copalera del Kit Coyotepec por esa presencia oscura y serena del barro negro, bruñida con cuarzo blanco y donde cada detalle se ha trabajado con las manos.
Los artesanos nos contaron que en San Bartolo pertenecer significa servir: alguien de cada familia participa como servidor público para ser parte de la comunidad. Saberlo cambia la forma en que miras la pieza, la formaron manos que entienden lo colectivo antes que lo individual.
Cuarto Destino: Santa María Atzompa
Una vez más llegamos al oscurecer. Nos recibieron con tacos de tasajo y la mesa ya puesta. A cambio nosotras llegamos con mezcal y un vasito se fue directo al altar.
A la mañana siguiente vino la parte más profunda del viaje: una limpia completa que nos hizo la abuela. Fuimos a buscar estoraque, piedra de alumbre, hierbas frescas y huevos de guajolota. La resina que llevábamos no podía faltar. Empezamos justo a las doce y soltamos cosas que no teníamos planeado soltar.
Después, tlayuda con asiento, frijoles y quesillo. Y con la comida todavía sobre la mesa, Atzompa nos entregó su última pieza: la copalera del Kit Atzompa.
Salimos sin saber todavía cómo íbamos a contar todo esto. Pero sabiendo que valía la pena intentarlo.
Todo lo que está en esta caja nació de ese proceso: moldeado, formado, doblado, amarrado a mano. Sin moldes y sin máquinas. Por eso cada pieza es única. Por eso cada pieza es irregular. Y por eso mismo es tuya.
Cómo usar tus sahumerios
No hay forma correcta ni incorrecta, solo la que te resulte cómoda. Si es tu primera vez, aquí va lo básico.
Comparte tu rincón
Cuatro pueblos hicieron posible que este kit llegara hasta ti. Ahora el viaje sigue en tu espacio, a tu ritmo.
No sabemos dónde lo vas a encender por primera vez. Pero sí sabemos que cuando lo hagas, todo lo que esas manos sembraron — en San Martín, en San Sebastián, en San Bartolo, en Atzompa — va a estar ahí contigo.
Si tienes ganas de compartirlo, nos encantará verlo. Usa #XhamanKit o #SahumarConXhaman para que podamos encontrarte.
Gracias por dejar que este viaje encuentre un lugar en tu espacio.
Y recuerda que el poder lo tienes tu y estas son solo las herramientas.