¿Le pones atención a tus sueños?
El tema de los sueños me parece fascinante. Tengo la idea que si pusiéramos más atención a ellos seguramente tendríamos una conexión más fuerte con la energía o con ciertos conocimientos que solemos llamar como fuera de lo normal. ¿Por qué pienso eso? Porque de alguna manera algo así me ha ido pasando.
Hoy te contaré algunos sucesos que hicieron que comenzara a prestar atención especial a mis sueños.
Desde que tengo memoria tengo sueños donde sé que estoy soñando; la mayoría de las veces me dejaba llevar por la aventura que ocurría en ellos, pues sabía que solo era un sueño y no corría riesgos. Hubo otras ocasiones donde cambiaba algún detalle de mi sueño a placer; podía ser el color del cielo o la ubicación en la que estaba, los diálogos, lo que fuera. E incluso algunas veces los sueños no me gustaban y decidía despertar.
Cuando tenía unos 22 años un compañero de la universidad llegó un día a contarnos que la noche anterior, mientras dormía se había percatado que estaba soñando. Todos los que estaban ahí comenzaron a compartir sus experiencias similares, como algo extraordinario o que les pasó cuando eran niños. Preferí no decir nada, pero por primera vez llamó mi atención el tema de los sueños.
A partir de ese momento me surgió la duda de qué tan común era eso que experimentaba de vez en cuando en sueños. Comencé a preguntar a varios amigos qué tan común era para ellos soñar y saber que te encuentras soñando y seguía siendo una respuesta similar, “fue algo que me pasaba en mi niñez, ahora ya no”.
El día que comencé a prestar más atención a mis sueños
Pasaron los años, varios, cambié de ciudad y ese tema quedó en el olvido. Hasta que un día, me pasó lo más extraño, me estaba quedando dormida cuando de repente sentí como mi cuerpo se durmió, pero seguía consciente. No sabía bien lo que había pasado, pero sentí curiosidad por intentar levantarme. Fue como si me despegara de mi cuerpo y mientras lo hacía escuchaba un ruido, como intermitencia, detrás de las orejas. Pude observar mi recámara y pensé en salir al pasillo de mi departamento, pero fue más grande mi miedo que mejor decidí despertarme.
En la mañana siguiente mi curiosidad por lo que había pasado me llevó a querer buscar y entender qué es lo que pasa al soñar. Busqué libros, libros donde por primera vez leí sobre, sueños lúcidos, experiencias extracorpóreas, viajes astrales. Mientras más leía más me emocionaba porque mucho de lo que se explicaba me era muy familiar. Empecé a seguir algunos ejercicios para lograr controlar este tipo de experiencias con facilidad.
De ahí comenzó una serie de experiencias y sueños con mayor regularidad. Cada vez se volvió más común experimentar momentos donde mi cuerpo se siente dormido pero mi cabeza sigue en funciones. Durante las primeras ocasiones que esto sucedió tenía tantas ganas por experimentar todo de una vez, pero me resultaba sumamente cansado solamente incorporarme en mi cama. Y entonces empezaron a ocurrir mensajes muy claros donde me explicaban que no había necesidad de correr, que estaba aprendiendo y había que honrar el proceso de aprendizaje.
Eso me dio la idea de hacer preguntas en mis sueños. Así que me iba a dormir con una pregunta en la cabeza. Debo confesar que aún me resulta difícil descifrar las respuestas, pero ahora comprendo que será parte de todo lo que aún falta por aprender.
Ahora, esto que te he relatado ha sido una experiencia totalmente personal y he omitido muchas partes del recorrido para evitar extenderme de más. He querido compartirlo para las personas que podrían estar experimentando algo similar, porque en veces este tipo de experiencias las sentí muy abrumadoras y me hubiera gustado compartir estos inicios con alguien con experiencias similares.


